Miró la puerta del apartamento. Con el
segundo timbrazo dejó de cortar cebolla. ¿Quién sería? Su
marido en el trabajo, la niña en... no esperaba a nadie. De repente recordó a
Jack Nicholson en esa película... Mientras se aproximaba se vio volcada sobre
la encimera, apartando cebollas, mezclando brazos, piernas, muslos, carne…. Un escalofrío ascendió por sus largas
piernas hasta provocar una agradable contracción a la altura de las ingles. Abrió ruborizada la puerta. El cartero le entregó la misiva, ella rubricó como
destinataria el acto. Una gota de sudor brotó de su frente, recorriendo con
zozobra sus mejillas, hasta caer sobre el pantalón del uniformado. Tras ello, cerró
la puerta, apoyó su espalda contra el dorso y se llevó la mano al pecho. Él se
fue, sin saberlo, humedecido.Microrrelatos, poesia, cuentos, articulos de opinion, blog literario, criticas de cine, distimiario, el tio figaro...
"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.
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jueves, 29 de mayo de 2014
TOC-TOC
Miró la puerta del apartamento. Con el
segundo timbrazo dejó de cortar cebolla. ¿Quién sería? Su
marido en el trabajo, la niña en... no esperaba a nadie. De repente recordó a
Jack Nicholson en esa película... Mientras se aproximaba se vio volcada sobre
la encimera, apartando cebollas, mezclando brazos, piernas, muslos, carne…. Un escalofrío ascendió por sus largas
piernas hasta provocar una agradable contracción a la altura de las ingles. Abrió ruborizada la puerta. El cartero le entregó la misiva, ella rubricó como
destinataria el acto. Una gota de sudor brotó de su frente, recorriendo con
zozobra sus mejillas, hasta caer sobre el pantalón del uniformado. Tras ello, cerró
la puerta, apoyó su espalda contra el dorso y se llevó la mano al pecho. Él se
fue, sin saberlo, humedecido.
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