"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

lunes, 7 de mayo de 2012

El último salto


Aun recuerdo el sabor de la victoria, ese dulzor que se producía en la boca cuando acariciabas tu objetivo, cuando te sentías el rey del mundo y nada ni nadie te podía parar. Bendito recuerdo, ahora que no soy nada, una persona más en la ciudad que miles de habitantes abarrotan cada mañana, cada tarde e inclusive cada noche yendo de sus trabajos a casa, disfrutar con sus amigos en un bar, a comprar... En definitiva viviendo su vida.
 Les veo sonreír, gritar, llorar, hablar... ¿Y yo? Yo aquí sentado en medio de una plaza pensando que me depara el destino, con que futuro obstáculo me vuelva a ver hundido en la miseria, yo que antes miraba por encima del hombro que no me preocupaba nada que pensasen de mi que era de los jóvenes ilusos que pensaba que me podía comer el mundo. Pero el me comió a mi, ¡Vaya si me comió! me desposeyó de lo que para un hombre es lo más importante, de la felicidad.
Probablemente, os preguntareis porqué cuento esto. Es simple, estoy enfrente de la Torre Picasso y esto es un cuaderno en blanco, una despedida. Dicen que lo más importante son las últimas palabras y que hay que saber elegirlas, ya veis las mias no son muy acertadas. Hace no mucho yo solia decir que el suicidio es de cobardes, que lo valiente es hacer frente a una vida que no siempre da su mejor versión a conocer pero que con esmero y persistencia la logramos alcanzar, hace no mucho yo tenia un punto de vista ganador. Ya no soy nada, cierto que la poca gente a la que le importo llorará, sufrirá por mi culpa, y hasta ahora eso es lo que me paraba pero comprendo que seguir por ellos es un error. Que debo continuar hasta alcanzar lo que verdaderamente quiero, no se puede pedir a un muerto que viva. Entiendo, pues ahora, que el suicidio es una decisión valiente, la más egoísta de todas, cierto. Estoy cansado de no pensar en mi, es mi turno. Mi salto.
A menudo pensaba ¿qué le tiene que pasar a una persona para hacer esto? para decidir acabar con todo y jugarse su vida, como quien juega un all in a ciegas. No conocían ciertamente lo que hay y aun así preferían eso, -putos locos- decía. Tengo los ojos abiertos comprendo a aquellos osados que me dieron ejemplo. Aquellos con los que me encontrare no dentro de mucho.
Supongo que debo de dejarle algo a mis seres, pero solo les haria aun más largo el sufrimiento y si lo que me frenaba antes eran ellos, tampoco quiero lo hagan ahora. Que se olviden de mi como lo han hecho los otros más de 6 millones de habitantes que tiene esta torturada tierra. Les quiero y les querré deben de entender que el cambio por la siempre en mi cara dibujada sonrisa hacia unos ojos apenados sin chispa fue por algo y no fueron culpables, solo son espectadores de mi sufrimiento y yo, el protagonista, acabare como las grandes tragedias griegas bajo el yugo del destino, postrado por él. Lo siento por vosotros de verdad fuisteis lo mejor que habia pero no me arrepiento de lo que voy hacer, no me arrepiento de abrir la puerta que me de la paz. Espero no veros vuestro cielo no me abrirá las puertas tras esto.
El suicidio es valiente por que uno es capaz de elegir la nada. Adiós, solo pido que no se derrame ni una lágrima por aquel que saltó mirando al frente con vosotros en su corazón.

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