"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

lunes, 9 de julio de 2012

Palabras


Los versos de un alocado poeta que no es nada  más alejado que un joven insano y desastroso,  un escritor que solo dice lo que nunca se atrevió a contar, un soñador que vio su sueño en una amargante y fúnebre marcha alejarse de él, un soñador que ya no sueña. 
Esas palabras malditas que tal vez alguna flor antes de marchitarse escuchase, que una inocente golondrina oyó en el instante de su apaleamiento,  aquellas que no son más que desventuras y trágicas frases sobre el bien y el mal, frases que solo saben llegar a su final.
Y no se escribe en elegancia por que elegancia ya esta viva, y que de mi brotase solo una palabra de su entorno muerta acabaría, al fin, sin significado  y como todas las demás, vacía.  
Es cierto que tu me lees, como es cierto que nadie escucha, como verdadero es que no hay muestra de un camino donde no se piso,  de un camino que jamás existió. 
Acabose los cuentos donde no se muere, donde siempre reina la felicidad, y acabose los cuentos de un mundo ideal que no se ve en la vida, los cuentos que solo engañan y nos preparan para morir siempre de rodillas. 
En pie yo caeré recitando versos que no se citan, palabras malditas que ya mataron seres y ahora se llevan mi vida, en pie yo caeré trasformando un cuento elegante en lo que fue mi dicha, un sueño que nunca supe soñar. 


Sin palabras muda queda la vida, 
sin huellas queda la tierra desnuda,
 sin silencios queda perdido el pensamiento
 y maltrecho, tal vez algo marchito, 
ahogado sin tus palabras,
 sin tus huellas y sin tus silencios 
quedo esperando que llegue la barca
 que me lleve al descanso eterno. 

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