"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

domingo, 27 de julio de 2014

El Muerto en Vida

¡Que me asesten un rayo en la sien
si lo que pronuncio es un embuste!
¡Que por la desdicha de este reo de su propio sinvivir
infecta a los suyos con su tormento!
A sus compadres los amarga el corazón,
a sus tutores los enloquece sin motivos,
a sus maestros los ve intrascendentes.
Todo por no tener unos senos con su fetiche saciado.
Su ser propio ha sido el autor de su ataúd.
Entre eructos de humo y partidas de juego quemado
la dio forma conforme a su desánimo.
Figuras de carpintería tapadas con sabana blanca
aguardaban escondidas su turno de ser levantadas.
Con clavos de indiferencia y tablones de silencio.
Carcomido por su sombra demandaba un áureo.
Quería inhalar su última columna no sólida.
Aún sin amanecer gritó para que sus hermanos acudieran.
¡Clavad la tapa! ¡Clavad la tapa!
¡A aquel solar llevad la caja! ¡Enterradla hondo!
Era menester que tomara la cícuta sin lamento alguno
y no quedar demorando a que el barquero se le aparezca,
y este no acepte a un errante
que no tenia derecho aún de hacer su travesía.
Al aproximarse a la removida tierra se oye su voz.
Susurra por un cigarro.
Y ahí sigue enterrado,
muerto en vida, sin morir.

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