"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

domingo, 6 de julio de 2014

Para mí

-¿Has visto El Exorcista?
-Si. Es una patata.
-¿Qué dices?
-Es vieja de narices, no da miedo. Los efectos son muy falsos y hay escenas ridículas. Hay momentos  muy risibles. Es larga de narices y aburre.
-Me da que no la has entendido.
-Si la entendí. Una niña que es poseída por el demonio y dice palabrotas. Ahora eso no da ningún miedo.
-Estás equivocado.
-Solo digo que para mí es mala.
-¿Qué clase de argumento es ese?
-Tío, respeta mis gustos. Si no me gustó, no me gustó y punto. Es mala.
-Si yo respeto tus gustos. Una cosa es que no te gustara y otra es que digas que es mala.
-Claro, es que para mí es mala. Son mis gustos.
-No.
-¡Qué respetes mis gustos! ¡No me impongas tu visión! Si no eres capaz de ver que es mala no me comas por ello. Pa´ gustos los colores.
-No te aclaras. Una cosa es que no te guste y otra muy distinta es que sea mala.
-Joe, por eso he dicho que para mí es mala.
-Es que eso no es válido. Es como si me dices: "para mí el plátano no es una fruta, respétalo, no eres capaz de ver que no es una fruta". A parte de que luchas contra la lógica y el sentido común, te contradices diciéndome que soy yo quien te impongo mi visión. Ese "para mí" es tan válido como el "porque sí". Y el "pa´gustos los colores" es desquitarse del tema. El Exorcista es una obra maestra del género, no porque guste, sino porque lo es. Y si no te gusta no se hará por arte de magia mala.
-Pero para mí...
-¡Y dale con el "para mí"! Para ti el Exorcista es mala de igual manera que para tí el plátano puede ser pescado. El para tí es una excusa de ignorantes. No me seas como las que dicen que Crepúsculo si se ve tanto es porque es buena. Ni los gustos ni la cantidad de números determinan la calidad de una película.
-¡Joe! No te pongas pesado. Para tí será buena. Para mí no. No es agradable ver a una niña vomitando y blasfemando.
-No lo captas porque no sabes ver cine. El Exorcista no trata de posesiones y palabrotas, y lo que menos importa es si vomita o blasfema. El Exorcista habla de la fé. La fe perdida por un cura al perder recientemente a su madre. Una fé que recupera al comprobar la existencia del demonio en un caso de posesión. Si existe el mal, existe el bien, existe Dios, por eso la recupera.
Una niña que es vista por médicos y otros expertos y son incapaces de determinar lo que la ocurre y encontrar una solución. Esa es la clave para que el espectador crea que realmente está poseída. No es algo terrenal. Los vómitos, blasfemias, y retorcimientos de cuello son la prueba visible de que no es la niña, sino el demonio. La desesperación de su madre es lo que hace al espectador creer con mayor preocupación los sucesos. No es relleno de minutaje. Seguro que eso te pareció la parte más aburrida porque no supiste ver lo que te decía la película.
El padre Karras es incapaz de dar una misa convencido sobre lo que dice. Mira con desamparo a los vagabundos. Habla con sus superiores y amigos, todo para dejar claro su vacío interior. Y solo al comprobar que existe el demonio torturando y burlándose de una niña inocente como venganza a un viejo y experimentado sacerdote, vuelve creer.
Así que no. El Exorcista no habla esencialmente de posesiones. Si no eres capaz de ver la frialdad de las escenas, las técnicas visuales, la atmósfera que genera, los trabajos de interpretación de los actores junto a lo que transmiten, más el mérito de los medios de la época con sus efectos visuales sin ordenador. Y los mensajes enviados con lenguaje audiovisual... es que no sabes ver cine. Y si encima afirmas que la calidad va ligada al gusto e impones tu opinión en vez de compartirla, cerrándote con frases evasivas... es que no tienes ni puta idea de cine.
-Si que tengo, tan solo quiero que respetes mis gustos.
-Si, si. respeto tus gustos. Pero si no eres capaz de separar lo que es bueno-lo que es malo de lo que te gusta y lo que no te gusta... es que no tienes criterio. El "para mí" es nada si hablas de calidad.
Así que no, no valen "pa´ gustos no hay colores" y el "para mí" si me intentas convencer de la calidad de algo que da la casualidad de que es una obra maestra. Otra cosa es que yo respete que te guste el color caca y el bilis.
Pero vamos, que estas conversaciones ocurren cuando un pescadero se pone a debatir sobre las teorías matemáticas de cálculo de binomiales, y un matemático sobre la congelación y conservación de la lubina.
-¿Qué?
-Déjalo.

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