Aquí me ves de pie
con la conciencia
tranquila
y las manos limpias
a pesar del crimen que
cometimos.
No es la primera vez
que el amor homicida
mata dos pájaros de un
tiro
sin dejar testigos.
Ya no canto para
despertarte
ni planeo sobre tu nido
con el anhelo de robarte
la sonrisa
y algún suspiro.
Como el fénix renacido
he volado a otras partes
me he perdido en el
camino
pero siempre hacia
delante.
Hacia las copas de los
árboles
donde anidan mis sueños.
Ahorqué al miedo puñetero
y enterré cuanto poseo.
Corté raíces con la
tierra
para abrazarme al aire.
Soy etérea, pasajera,
en cuanto me respiras
distante.
Hazte a la idea,
alcé el vuelo
es lo que queda,
es sincero.
No puedes alcanzarme
voy sin prisa pero no
llevo frenos,
ahora vivo entre nubes
porque me dejaste en el
suelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario