"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 7 de agosto de 2014

PLACERES ESPINOSOS

Él, que era un hombre selectivo, frotó la lisa cabeza redondeada de la tercera cerilla, contra la áspera superficie que, lateralmente, imprimía carácter a la diminuta caja. Luego acercó la pequeña llamarada al seco follaje, consiguiendo la propagación del fuego, al mismo tiempo que succionaba queriendo llenarse de humo. Pronto, su deseo se hizo realidad. Previamente el blanco elemento recorrió las paredes de la pipa empapándose de un aroma añejo, luego, en su boca, se volvió húmedo para deslizarse tobogán abajo hacía los pulmones, en los que entró bruscamente. Un esputo de sangre le alejó del evocador momento. La tos de después, pese a resultar predecible, le sorprendió, aunque no tanto como la irrupción airada del oncólogo. 


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