se derrite mi piel soñando la suya,
esperando que buena suerte fluya
y prenda fácil su cintura con mi mano.
Que sea, si he de tener soberano
la alegría clara de esa risa tuya.
Late, y que cordura no destruya
la impaciencia que poco a poco gano.
Laten cuerpo y alma, vida y muerte,
tantos desvelos que fueron tortura
al fundirse en redentor abrazo.
Te miro y me ves, más tenaz y fuerte.
Pasión, cariño y una pizca de locura
si quieres, te dibujaré de un trazo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario