"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 11 de septiembre de 2014

DISTIMIARIO



Comparto con una compañera de este blog, la sensación de que el año empieza en septiembre. Está ligado al comienzo del curso académico, una circunstancia que nunca me ha abandonado desde que era pequeño. Primero como alumno, en todas las fases de mi formación, y luego como profesor, que es mi oficio desde que terminé los estudios. La reseña de hoy, relacionada de nuevo con RAYMOND CHANDLER, cierra el año pasado y sirve de bisagra para abrir el nuevo.

PERDICIÓN del director BILLY WILDER, estrenada en 1944, está basada en una novela corta de JAMES M. CAIN, PACTO DE SANGRE (1935). Ni la película, ni el libro salieron con el título original de Cain, Double Indemnity, supongo que por esa creatividad intencionada que busca conseguir un mayor número de lectores y espectadores con títulos más llamativos.

A Wilder le resultó imposible conseguir que Charles Brackett, el guionista de sus dos películas anteriores, colaborara en el guion. James M. Cain no estaba demasiado bien considerado como escritor, la historia era sórdida y se rozaban los límites de la autocensura hollywoodiense de la época. Chandler, sin tantos remilgos y, probablemente, necesitado de dinero, adaptó junto a Wilder la novela, sin por ello dejar de echar pestes de su autor.
El resultado es una de las maravillas del cine negro clásico, irreprochable en su factura y con un guion fantástico del que pueden extraerse decenas de citas, a cuál más sutil. Una película en la que nos encontramos con Fred MacMurray en su mejor papel, con Barbara Stanwyck estableciendo el prototipo de mujer fatal del género, a pesar de la peluca rubia que le colocó Wilder, y con una magistral exhibición interpretativa a cargo del impresionante Edward G. Robinson.

Mi próxima publicación, dentro de quince días, será en otoño. No determino de antemano los contenidos de mis entradas, los decido unos días antes, pero será otoño: estará en marcha el nuevo año, escucharemos Autumn Leaves para (des)animarnos y el día se acortará radicalmente, gracias a ese maravilloso invento del cambio horario. La verdad es que puedes también dejar el visionado de esta película para entonces, tiene un aura sombría muy afín a la próxima estación.

Que disfrutes.

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