"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 25 de septiembre de 2014

DISTIMIARIO



Estos días atrás he visto cuatro películas y todas merecen la pena. La primera, en el cine, EL HOMBRE MÁS BUSCADO (Anton Corbijn, 2014), con Philip Seymour Hoffman haciendo su último papel protagonista antes de morir. Bien realizada, con una historia narrada adecuadamente, buenos actores, y el desastre de ver a personajes alemanes hablando en inglés con acento alemán, una lástima. Si la ves doblada quizás te choque menos.


La segunda, VIDAS REBELDES (John Huston, 1961), la última película en la que aparecen Marilyn Monroe y Clark Gable. Apabullante, con un guion excelente del por entonces marido de la Monroe, Arthur Miller, y de la que no voy a contar nada, porque un compañero mío del blog de cine mirapiensacine hizo en su momento una crítica estupenda, que enlazo a continuación, a la que yo no podría añadir nada más.
 


La tercera, LOS GRITOS DEL SILENCIO (Roland Joffé, 1984), basada en el testimonio real de Sydney Schanberg, corresponsal de guerra, sobre la Camboya de mitad de los años setenta. Implacable, reflexiva, un poco grandilocuente en algunos momentos, pero efectiva en su realización. Un buen acercamiento al tema del genocidio camboyano, llevado a cabo por los Jemeres Rojos, bajo la dictadura de Pol Pot.



La cuarta, DOS EN LA CARRETERA (Stanley Donen, 1967). Audrey Hepburn y Albert Finney desgranan la evolución de una pareja a lo largo de una década. Nos hablan del tedio que se instaura, de la pasión que se pierde, de las risas que van desapareciendo, y de las terceras personas que abren luz pero no son un buen sustitutivo, porque se buscan como eso, como sustitutivo. Dura a ratos, sentimental en ocasiones, divertida muchas veces, es una película altamente recomendable. La narración es muy interesante, porque plantea tres, a veces cuatro, líneas temporales funcionando simultáneamente. Utiliza la elipsis constantemente y, además, la integra en procesos de anacronía que los esnobs cinéfilos como yo gustamos de nombrar en estos blogs: flashbacks (analepsis, traslación de la acción al pasado) y flashforwards (prolepsis, traslación a sucesos futuros). 

Si tienes un hueco puedes ver, o volver a ver, alguno de estos títulos, no te vas a arrepentir. 


Que disfrutes.


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