"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 18 de septiembre de 2014

LA ÚLTIMA CITA

Nadie en varios kilómetros a la redonda sabría decir su nombre, de hecho, nadie recordaba haber intercambiado palabra alguna con ella, y nadie le ponía rostro. Era ella quien tomaba la iniciativa; solía presentarse sin avisar, sigilosamente y casi siempre por la noche en casa del lugareño elegido, con el que entablaba interesantes conversaciones hasta el alba.

Tenía predilección por los mayores, supongo que por su sabiduría, aunque puntualmente seducía a algún joven para sorpresa de todos. Tras su marcha, el pueblo, por cuestiones de salud y educación, celebraba la visita doblando las campanas en honor al último anfitrión.


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