"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 20 de noviembre de 2014

DISTIMIARIO



Todavía, con cuarenta y cuatro años que tengo, no sé cuál es el secreto. Bueno, ni ese ni tantos otros, la verdad. No entiendo por qué se produce una conexión especial con determinada gente. Lo percibo, ocurre y sólo puedo dejar que fluya.

Creo que el primer contacto con cualquier persona ocurre a nivel de piel, y siempre lo he descrito así, aunque si me pidieran que lo explicase, no sabría. Con ello no quiero decir que el vínculo sea físico, nada de eso, sino, más bien, que se produce un reconocimiento intuitivo o inconsciente a primer golpe de vista. No se explicita, al menos en mi caso, en términos valorativos, es una sensación difusa de correspondencia, o falta de correspondencia, que está por encima de lo racional.

No siempre tienes la suerte, ni se dan las circunstancias favorables, para que esas personas con las que tienes una correlación especial, se conviertan en tus amigos. Es algo que la vida te enseña y has de aceptar, no se pueden forzar las cosas. El sábado pasado disfruté de una buena dosis de esa magia que ocurre muy esporádicamente, esa correspondencia. Y nos reímos mucho, muchísimo. Aún hoy sigo sonriendo.

Aprovecho para recomendar una película que me ha servido para consolidar el buen humor del fin de semana pasado: LAS AVENTURAS DE PRISCILLA, REINA DEL DESIERTO dirigida por STEPHAN ELLIOTT en 1994. La he visto unas cuantas veces, como tantas otras que componen mi historial cinematográfico, y siempre la termino con una sonrisa en la cara. Será que el tema está bien tratado, que tiene más profundidad de la que aparenta, que los personajes y las situaciones están pensados desde el cariño y el conocimiento, y no desde el estereotipo...
Serán muchas cosas, probablemente, pero como con esas personas nutricias de las que he hablado al comienzo (que se cruzan casualmente en la vida de uno y sin saber por qué la iluminan) ni lo sé, ni termina de importarme.

Deja que ocurra.

Que disfrutes.


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