Creo que el primer
contacto con cualquier persona ocurre a nivel de piel, y siempre lo he descrito
así, aunque si me pidieran que lo explicase, no sabría. Con ello no quiero
decir que el vínculo sea físico, nada de eso, sino, más bien, que se produce
un reconocimiento intuitivo o inconsciente a primer golpe de vista. No se explicita,
al menos en mi caso, en términos valorativos, es una sensación difusa de correspondencia,
o falta de correspondencia, que está por encima de lo racional.
No siempre tienes la suerte, ni
se dan las circunstancias favorables, para que esas personas con las que tienes
una correlación especial, se conviertan en tus amigos. Es algo que la vida te
enseña y has de aceptar, no se pueden forzar las cosas. El sábado pasado disfruté
de una buena dosis de esa magia que ocurre muy esporádicamente, esa
correspondencia. Y nos reímos mucho, muchísimo. Aún hoy sigo
sonriendo.
Aprovecho para recomendar una película que me ha servido para consolidar el buen humor del fin de semana pasado: LAS
AVENTURAS DE PRISCILLA, REINA DEL DESIERTO dirigida por STEPHAN ELLIOTT en 1994.
La he visto unas cuantas veces, como tantas otras que componen
mi historial cinematográfico, y siempre la termino con una sonrisa en la cara.
Será que el tema está bien tratado, que tiene más profundidad de la que
aparenta, que los personajes y las situaciones están pensados desde el cariño y
el conocimiento, y no desde el estereotipo...
Serán muchas cosas, probablemente,
pero como con esas personas nutricias de las que he hablado al comienzo (que se
cruzan casualmente en la vida de uno y sin saber por qué la iluminan) ni lo sé,
ni termina de importarme.
Deja que ocurra.
Que disfrutes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario