"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 1 de enero de 2015

DISTIMIARIO


Recuerdo cuando mi primera pareja y yo, ambos veinteañeros, éramos cinéfilos militantes. En el mismo fin de semana podíamos ver a Egoyan y Wenders, o a Lynch y Von Trier. Es verdad que ella dormía parte de las pelis y yo no me enteraba de casi nada, pero ahí estábamos, queriendo comprender, convencidos de que el arte requiere esfuerzo y entrega. Supongo que algo siempre te queda, y que vas conformando tu universo estético a través de experiencias que, racionalizadas o no, dejan su impronta.


De aquella etapa es SMOKE (WAYNE WANG / PAUL AUSTER, 1995), una película que cuando la vimos de estreno nos fascinó y que luego, con los años, me ha seguido cautivando. Con guion de Auster y dirección de Wang (aunque Auster también codirige, sin aparecer en los créditos) nos habla de un microcosmos de personajes que gravitan en torno al estanco de Auggie Wren. Es una bella historia con momentos muy emocionantes, profundos, urdida con relatos independientes pero que finalmente se engarzan, para conseguir un conjunto estable y sólido. Es de esas películas con las que sientes que creces, mientras paseas con Harvey Keitel y William Hurt por las calles de Brooklyn.

Hace ya unos cuantos meses decidí que mi entrada quincenal en este blog no iba a contener crítica negativa y desde entonces así lo mantengo. Por eso he abordado a Paul Auster desde la seducción que me produjeron sus guiones. Otro de ellos fue el de Blue in the Face, película estrenada también en 1995, dirigida y escrita a cuatro manos con Wang, y que me pareció un interesante film experimental. Lejos de la calidad de Smoke, de la que surge, pero también original.

Auster, como novelista, es para mí un descubrimiento reciente, sin embargo. Hace unos días terminé BROOKLYN FOLLIES (Anagrama, 2006) y ahora estoy con INVISIBLE (Anagrama, 2009). He de reconocer que su narrativa contiene muchos de los elementos que me fascinaron en sus películas, pero, a pesar de ello, y de sus deslumbrantes destellos narrativos, me he sentido decepcionado. Quizás sea culpa de las altas expectativas que puse en él o, simplemente, que no todos los escritores, por muy buenos que sean, nos tienen que gustar. Como dije antes, la crítica negativa no tiene sitio en mi sección, así que me quedo con el Auster guionista de la espléndida Smoke.

Que disfrutes.

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