Llevamos
miles de años creyendo
ser superiores a los animales en todo, jugando a ser dioses,
controlando lo que ocurre, explotando los beneficios del planeta,
destruyéndolo y enriqueciéndonos con ello.
Tachamos de
extraños a los que se preocupan por nuestro ecosistema, aunque ahora
se nos ha abierto una vena solidaria con la Tierra, hasta las mayores
empresas quieren cuidarla, a simple vista, aunque también son los
mismos que presionan para que no se firmen los acuerdos de
disminución de gases vertidos a la atmósfera, ejemplo “Protocolo
de Kyoto”.
Explotamos al
reino animal del mismo modo que a las materias primas, nos estremece
ver como maltratan a un perro en la tele, pero no decimos nada de
cómo se consigue los abrigos de visón con los que sueñan las
mujeres, es cierto que se les necesita para nuestra alimentación
pero de hay a maltratarlos, hay un gran paso. No entro en la disputa
de los toreos, aunque a mi parecer esta mal, centrémonos en
problemas mayores como los asesinatos de focas en el norte de Canadá.
Ni tan si
quiera las anónimas plantas pasan desapercibidas ante nuestra
destrucción, antiguamente necesitábamos el tronco de estas para los
barcos, las casas, las hogueras… Pero ahora que ya sabemos
conseguir luz sin consumir un mineral, sin quemar madera, sin el Sol.
Seguimos destruyendo, nos enriquecemos con la destrucción, quemamos
vegetación para construir, las leyes nos lo prohíben, pero
casualmente, arde ese terreno.
Lo
cierto es que si destacamos en algo, somos los únicos capaces de
exterminar lo que queremos, de no cuidar lo nuestro. Desde que vimos
la luz hemos buscado destacar frente a los animales en algo, cada uno
de ellos tienen sus cualidades físicas que les han ayudado a la
adaptación en el medio, nosotros adaptamos el medio a nuestro caos.
Perseguimos su velocidad, fabricamos los coches y los trenes,
deseábamos su vuelo, creamos los aviones y helicópteros, y
soñábamos con su reino acuático, inventamos el submarino y los
barcos. Pero aun así siguen delante de nosotros, ellos tienen la
inmortalidad, la Turritopsis
utrícula es una
especie de medusa que es capaz de volver a su estado de pólipo,
frente a este reto, ¿de qué seremos capaces? Nuestro egoísmo es
insaciable, así que nada me asustaría que ocurriese de aquí para
adelante.
Nuestra
imagen de Dios es diferente a la que damos, creemos que él es bondad
y sabiduría, nosotros estupidez y devastación, a “nuestro padre”
se le alaba y quiere, a los humanos se nos teme y odia. Y pese a
nuestra labor en dirección contraria, la naturaleza siempre nos saca
dos pasos de ventaja. Pero hay una cosa que no puede hacer sola,
defenderse de nosotros y ese es nuestra función, ser capaces de
reprimir nuestros instintos, para eso nos dieron nuestra diferencia,
para eso nos dieron nuestro Conocimiento.
“Sabemos
muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es
todavía más sorprendente que tan poco conocimiento nos de tanto
poder.”
Bertrand Russell
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