"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

lunes, 6 de febrero de 2012


Llevamos miles de años creyendo ser superiores a los animales en todo, jugando a ser dioses, controlando lo que ocurre, explotando los beneficios del planeta, destruyéndolo y enriqueciéndonos con ello.

Tachamos de extraños a los que se preocupan por nuestro ecosistema, aunque ahora se nos ha abierto una vena solidaria con la Tierra, hasta las mayores empresas quieren cuidarla, a simple vista, aunque también son los mismos que presionan para que no se firmen los acuerdos de disminución de gases vertidos a la atmósfera, ejemplo “Protocolo de Kyoto”.

Explotamos al reino animal del mismo modo que a las materias primas, nos estremece ver como maltratan a un perro en la tele, pero no decimos nada de cómo se consigue los abrigos de visón con los que sueñan las mujeres, es cierto que se les necesita para nuestra alimentación pero de hay a maltratarlos, hay un gran paso. No entro en la disputa de los toreos, aunque a mi parecer esta mal, centrémonos en problemas mayores como los asesinatos de focas en el norte de Canadá.

Ni tan si quiera las anónimas plantas pasan desapercibidas ante nuestra destrucción, antiguamente necesitábamos el tronco de estas para los barcos, las casas, las hogueras… Pero ahora que ya sabemos conseguir luz sin consumir un mineral, sin quemar madera, sin el Sol. Seguimos destruyendo, nos enriquecemos con la destrucción, quemamos vegetación para construir, las leyes nos lo prohíben, pero casualmente, arde ese terreno.

Lo cierto es que si destacamos en algo, somos los únicos capaces de exterminar lo que queremos, de no cuidar lo nuestro. Desde que vimos la luz hemos buscado destacar frente a los animales en algo, cada uno de ellos tienen sus cualidades físicas que les han ayudado a la adaptación en el medio, nosotros adaptamos el medio a nuestro caos. Perseguimos su velocidad, fabricamos los coches y los trenes, deseábamos su vuelo, creamos los aviones y helicópteros, y soñábamos con su reino acuático, inventamos el submarino y los barcos. Pero aun así siguen delante de nosotros, ellos tienen la inmortalidad, la Turritopsis utrícula es una especie de medusa que es capaz de volver a su estado de pólipo, frente a este reto, ¿de qué seremos capaces? Nuestro egoísmo es insaciable, así que nada me asustaría que ocurriese de aquí para adelante.

Nuestra imagen de Dios es diferente a la que damos, creemos que él es bondad y sabiduría, nosotros estupidez y devastación, a “nuestro padre” se le alaba y quiere, a los humanos se nos teme y odia. Y pese a nuestra labor en dirección contraria, la naturaleza siempre nos saca dos pasos de ventaja. Pero hay una cosa que no puede hacer sola, defenderse de nosotros y ese es nuestra función, ser capaces de reprimir nuestros instintos, para eso nos dieron nuestra diferencia, para eso nos dieron nuestro Conocimiento.

Sabemos muy poco, y sin embargo es sorprendente que sepamos tanto, y es todavía más sorprendente que tan poco conocimiento nos de tanto poder.”
                                                                                                                           Bertrand Russell

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