"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

lunes, 5 de marzo de 2012

Memorias de un joven olvidado

Antes de la entrada, decir que es un fragmento de otro escrito que tengo. Espero que os guste. por lo menos tanto como a mi.

Es la hora de volver y como al comienzo la individualidad de las personas se apoderan de ellos, nadie avisa si alguien (al cual están viendo desde hace tiempo) va a perder el autobús, en el cual ya está el observador montado, y el conductor tampoco se salva de este gesto, él simplemente gira la cabeza hacia el otro lado, la gira como todos los demás lo hacemos frente a los problemas, la gira como hacemos nosotros cuando a otro le roban la cartera, la gira por que su vida es más importante que la de cualquiera.
Y es verdad este gesto se apodera de todos los hombres cuando salimos a la calle y al entrar en casa nos lamentamos de las situaciones por la televisión o las radios, ponemos el grito en el cielo con “menuda se va a liar” pensando en todos los hogares lo mismo pero sin que nadie mueva un dedo al traspasar esa puerta, la crisis actual no afecta a las familias, no dudan en ir a comprar, la crisis es sólo una enfermedad doméstica. Lamentablemente nos preocupamos demasiado por la imagen que damos y no por la que deberíamos dar, miramos mal a los que perdieron ese lazo con el bien propio y se preocuparon por el bien social. Esto es la verdadera humanidad y no la que nos pintan en las películas ni en los cuentos, andamos más cerca de la Bruja que de Blancanieves.
 
Pero qué se le va hacer somos España, tierra de sanchos y quijotes, tierra donde los jueces son culpables y los culpables elegidos por el pueblo, donde la familia real roba por dos lados distintos y donde se les pone calles a ministros muertos de la dictadura. Después se oye por los pasillos como me critican a mis espaldas sin mirarse a ellos mismos, yo que dentro de la locura soy el más cuerdo y donde recalcando lo dicho anteriormente no me preocupa la imagen que doy sino la que soy, lástima de país nosotros, como tan bien dijo Amadeo I antes de irse de aquí. “Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles.”
 Si mis vecinos son enemigos, como lamentablemente ocurre. Es cierto, no quiero luchar, me rindo, abandono este lugar y me marcho a donde por lo menos mi alegría superara a mi tristeza, mis pensamientos no serán esclavos de mi papel y si de mi palabra, donde la plaza será tomada por el pueblo y no por la policía, donde no exista el dinero como esclavizador y donde no se salga a la calle por el fútbol solamente. Yo me marcho y espero no volver a este lugar que mi próxima parada, si acaso la hay, sea en otro mundo y otro momento.


Y si acaso no me atrevo a seguir, daré yo solamente el primer paso y dejaré que la gravedad haga el resto, por lo menos se, que mi aterrizaje será como el de mis queridos padres, doloroso pero efectivo, si en el mundo que estoy el fin justifica los medios, yo esto lo acepto espero que mi fin justifique mi medio.

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