Cuando
la razón indica decepción hay que darle paso a la razón para que
no sufra el corazón
Después
de varios dias me animo escribir y sin querer el sentimiento que se
revela ante mi es “la decepción”.
Se forma en unir dos emociones primarias, la sorpresa y la pena,
decepción, si perdura, es un desencadenante para la frustración y
mas adelante, la depresión.
Es
similar al arrepentimiento, se diferencia en que el es una fuente de
estrés psicológico.
La decepción es subjetiva porque depende del
resultado esperado de un acontecimiento, por lo que un mismo hecho
puede resultar bueno para una persona y decepcionante para otra.
Cuando la decepción afecta a las personas, se cambia la imagen
mental que se tenia de ellas, sobre todo si afecta a partes
fundamentales de la personalidad y puede producir la ruptura de la
relación.
Vivir una decepción conlleva a enfrentar otros
sentimientos negativos, tales como la tristeza, el enojo y la
frustración, los cuales ciertamente no son fáciles de sobrellevar,
pero cuando se procesan debidamente se logra el crecimiento emocional
del decepcionado como ser humano.
La decepción independientemente de su
intensidad es universal en hombres y mujeres de todas las edades:
anida en el corazón de los niños, atropella el alma de los
adolescentes, agita las emociones de un adulto y hace estragos en los
sentimientos de la tercera edad. De manera similar, lo mismo la viven
los acaudalados y la sufren las capas sociales más precarias.
Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.
Sylvia
Plath
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