Tampoco quiero escribir una parrafada enorme sobre lo mucho que defiendo a mi equipo, como cualquiera, diciendo una y otra vez las mismas tonterías que se oyen en los medios o las que dicen los devotos cegados del fútbol en los bares.
No quisiera ser uno más de los que se olvidan de la situación de su vida y de su país solo por un deporte que levanta pasiones y dolores de cabeza.
Pero tras ser testigo del comportamiento por parte de todos es muy difícil mantenerse callado.
Hay que dejar claro que el entrenador del Real Madrid, su presidente o Tomás Roncero no son su equipo, ni son la voz del madridismo. Al igual que tampoco lo son el entrenador del Barcelona, o su presidente son las del suyo. Pero si lo son la afición y sus jugadores en conjunto (no uno solo).
Es cierto que el Real Madrid está picado por la superioridad que el Barcelona ha demostrado y demuestra en su calidad de juego. Si no lo estuviera es que no sería humano. El auténtico pique que tiene el Real Madrid es el de verse ridiculizado por una afición que le odia (por X razones) cuando en el siglo pasado era un equipo con calidad y clase reconocida en el mundo. Es como un veterano de una guerra al que le condecoran y a la década siguiente los niños de su barrio se burlan de él por su edad. La moda ahora es ser antimadridista. Dicha moda hace hervir la sangre a los blancos viendo como único escudo ante este ataque las manifestaciones de mala educación por parte de sus jugadores y su polémico entrenador en momentos no puntuales por mucha Copa del Rey 2011 y Liga 2012 que se haya ganado. Haciendo así que el madridismo se vuelva más radical y abandone la imagen de respetado caballero que en antaño tenía. Justo la misma imagen y respeto que no para de demandar ante los contrarios. ¿Cómo demandar algo al contrario que ya ni ellos mantienen?
La ciudad de Madrid acoge el evento de la Copa del Rey 2012 en el Calderón dado que el estadio solicitado está en obras por estas fechas (casualmente, o no). Si se hubiera realizado allí, sería simplemente para demostrar las ganas de joder la marrana en casa del contrario, y eso se sabe sí o sí. No hay mayor ilusión para un azulgrana que ganar un titulo en el Bernabeu, al igual que para un vikingo sería hacerlo en el Camp Nou.
Miles de autocares procedentes de todas las esquinas de la península ibérica llegan al barrio de Arganzuela, dejando en tierra a los aficionados en unas instalaciones preparadas para recibirlos en el parque de Madrid Rio. Renovado para la ocasión. Y qué mejor manera de "agradecerlo" que haciendo graffitis faltando al respeto poniendo "Puta Madrizz" o "Puta España" dejando el césped recién "curado" levantado y destrozado, y el suelo pegajoso para que las suelas de las playeras se queden incrustadas allí de por vida.
Esto igualmente lo podría haber hecho la afición radical blanca en Barcelona si se hubiera dado el caso. Así que haremos la vista gorda aunque esto luego lo pague el bolsillo del atletista, cule y madridista que viva en la capital mediante sus impuestos.
Sin comentar la polémica sobre la supuesta cancelación del partido que la presidenta de la Comunidad ha creado para tapar sus más que conocidos trapos sucios.
Y yo me pregunto... ¿desde cuando la Copa del Rey es tan importante?
El año pasado se oía de boca de los cules que era un trofeo de mierda que no vale para nada, además que es una copa que no les representa porque ellos no son españoles. Y este año, al ser el único título que pueden conseguir resulta ser un partido apoteósico dada la superioridad del Barça. (Pero eso se debe: uno a su indudable calidad y dos a que el Atleti de Bilbao no hizo nada para evitarlo).
¿En serio? Una copa que no les representa, una copa que el año pasado no les importaba este año es como conseguir un nuevo 5-0 (que para ellos también es un título). Luego nos preguntamos por qué los blancos no paran de decir que cierto dedo les señala el camino.
Se demuestra una vez más la infantilidad que provoca este sano deporte. Unos por escudarse ante las polémicas posturas de un entrenador que busca ser un personaje (tanto para bien o para mal). Y otros por disfrutar más con la derrota del contrario en vez de con la victoria propia.
Esto no es más que el fruto de mezclar el deporte con la política, o ya ni eso... de todos es sabido que el equipo favorito de la derecha es el Madrid y Barça del independentismo catalán. Se refleja en él un odio completamente antideportivo que tan solo sirve para crear más odio entre los pueblos españoles (o no).
Esta es la pescadilla que se muerde la cola. Y la culpa no la tienen ni entrenadores, ni presidentes, ni Franco por comprar títulos o ayudas arbitrales para comprar más títulos, ni por meter pelotazos a gradas contrarias o decir que uno es rico, guapo y famoso, o del club en sí; sino de la falta de madurez, deportividad y respeto que se extiende cada vez más. Y la responsabilidad de esto es de todos (exceptuando unos pocos). Además de olvidar la existencia de otros equipos que no sean estos dos.
Es sorprendente que si se ríen de España económicamente y políticamente hacemos oídos sordos, pero en cuanto dicen que nuestros deportistas se dopan declaramos la 3ª Guerra Mundial.
Ante esto solo uno puede decir... ¿a dónde vamos a llegar?
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