"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

martes, 15 de mayo de 2012

el Sol con más fuerza brillara.


Aquel majestuoso día llegó cuando ninguno tenia ya fuerzas para levantar la espada y las lágrimas se escurrían entre las heridas, los enemigos parecían más y mejores preparados, atacaban organizados sembrando el pánico entre nuestros defensores. El Sol con más fuerza brilló en lo alto del cielo y entendimos que era nuestro momento que no conseguiríamos nada si ahora fallábamos, nosotros comenzamos nuestra revolución particular y si caíamos en el campo se acababa todo.

Al frente teníamos, tan solo, un ideal nos autocalificabamos de demócratas y queríamos que eso fuera la justicia de todos. No dejar que nadie sea más que lo que uno es. Pero los ideales no dirigen soldados, están bien para soñar y tener un motivo por el que morir, pero igualmente no dirigen soldados. Ninguno estábamos lo suficientemente preparados como para asumir una responsabilidad tan grande y si alguno lo estaba se le callaba. En la democracia también hay censura aunque no se crea.

Encerrados por nuestros adversarios todos creíamos allí que íbamos a caer uno tras otro que la voz que tanto defendíamos, nuestra voz, iba a ser aplastada y nadie sabría de ella nunca más. Tan solo habíamos cumplido un delito por ahora, nosotros soñábamos y eso hace mucho daño a los que con un pueblo sumiso se sienten más cómodos. Unos llorando se entregaban, con tal de que no les hicieran daño, nos los culpo. Otros atacaban a la desesperada o intentaban salir corriendo, pasadas 2 horas solo quedábamos unos pocos centenares entre las calles. Lo dábamos todo por perdido pero seguíamos allí, pasase lo que pasase seria mejor que lo que tenemos, nada.

Se rompían como hilos nuestras esperanzas al ver al que teníamos a nuestra derecha ser arrastrado por los enemigos, los apoyos del pueblo con los que antes contábamos se fueron por falta de unidad, no defiendo un movimiento autocracia pero si un movimiento dirigido. Que la gente necesita un líder es elemental y que defender su ausencia es dar el poder a lo que por naturaleza lo son. Y desde el rincón donde apenas la luz llegaba salió ella, no nos dijo nombre, vino vestida de libertad si así la bautizamos. Sin nada que perder nos alzamos a un grito unisono y silencioso. Un grito mudo y eficaz, ahora el miedo hacía que ellos retrocedieran a cada paso que nosotros dábamos. En sus ojos podía ver la incertidumbre, nadie había hecho lo que nosotros ir hacia ellos en vez de escondernos, no se si el mejor ataque es una buena defensa o si una buena defensa es un buen ataque, pero se que si yo caigo ellos también caerán. Entendí ahora que la vida iba en serio. No vencimos, es lo cierto, pero le dimos una esperanza o almenos un halo de ella a las futuras generaciones.

La batalla más importante por la cual guerrear esta aun por llegar y cuando sea el momento, como hizo con nosotros, el Sol con más fuerza brillara.

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