"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

domingo, 13 de mayo de 2012

A un paso



Estando al borde, volvió la cabeza al suelo: había pasado por allí muchas veces. Había estado allí toda una vida, y nunca le había parecido estar tan lejos de algo. Toda una eternidad lo separaba del frío suelo.
El único paso que no iba a ser un error, iba a darlo. Lo único que haría y que estaba seguro que no llegaría saber nunca que fue ridículo. Aquello era simplemente sublime.
Oyó una voz. Estaba seguro de que estaba solo. Escuchó que le hablaba:

- Ya sé que es patético seguir aquí, pero igual de penoso y triste es matar a algo que no entiendes.-Una voz que al principio le pareció extraña, y luego creyó recordar que siempre había estado ahí.

- Entender es lo que me tiene aquí. -Dijo con una voz ajena, vacía.

- Quizá. Pero entender y no entender son cosas que están aquí. Da un paso más y despídete de nada que entender o dejar de entender.

- Precisamente eso lo que quiero. El silencio.

- El silencio es silencio porque hay un ruido que te hace oír qué es el silencio. Si no hay ruido, lo único que hay es un vacío que no es nada. El silencio es. Da un paso más y tú dejarás de ser.

- No veo por qué eso habría de importarle a nadie.

- Hay muchos a quienes les importa. Y lo sabes.

- Tal vez. Pero no me importa a mí. Y aunque me importara. Ya es todo un absurdo. Querer algo, tenerlo y matarse, otra locura más.

- Ya sé que piensas que estar y no estar es igual. Que hacer y dejar de hacer es todo uno y lo mismo. Al final no importa, es verdad; pero el final es siempre en pasado. El pasado es un error del tiempo. Y todo es absurdo, pero más patético que ser algo absurdo y abocado a tirarte es ser algo absurdo y abocado a tirarse que se pone a razonar lógicamente por qué habría de tirarse.

Un silencio siguió  a sus palabras. El que estaba junto al vacío sintió que ya contestar o callar era lo mismo, pero que a veces hay que los motivos hay que buscarlos para no hacer las cosas: cuando lo piensas, no los hay. Como tampoco hay más que excusas para hacer lo que sea.

- Para qué voy ya a decir nada. Con las palabras comienza todo. Y si nada empezara, no habría ningún final que lamentar...

- El mal no está hecho para ser evitado. Todo lo malo del mundo no se ha creado para que pueda, simplemente, evadirse. Nada bueno existiría sin algo malo que le diera razón de ser. No esperes un camino sin piedras. Ni lo desees.

- Si la vida es un camino es porque alguien ya lo ha recorrido; ya ha estado allá donde sea que llegues. Y porque todos saben a dónde lleva.

- Nadie sabe a dónde va.

- Donde sea. Lo prefiero a esto.

- ¿A esto qué? Seguro que toda esta metafísica tiene una causa tan tonta como cualquier otra. Hay motivos para vivir, y los hay para morir. No pretendas que el tuyo sea muy superior al del hombre que vive su vida y muere en la cama, tras décadas de esfuerzo y trabajo.

- Sí, ese feliz conformismo... Una muerte horrible también es morir en la cama, sedado, exprimido, recordando a duras penas tu nombre. Con el consuelo de la memoria de una vida que soñabas haber vivido. Morir siendo un estorbo. Es como si todas las personas que has conocido te aplaudieran mientras caminas a la Muerte. Una Muerte marcada por el mundo. El camino es camino porque está señalado, y nada escapa; nada fuera.

Al olvido pasan unos demasiado rápido y sin querer, sumidos en el terror o la inconciencia de una falsedad prematura; otros, agarrados de miedo a las sábanas y a los años, a los despojos de ilusiones del recuerdo de una vida inventada, mientras a su carne y a sus sueños los desgarra el mazazo de la muerte. Y otros van caminando, preguntándose si hay cosas que nacen póstumas, si la única patria del alma es acaso la verdad del olvido.

No creas que me pesa irme así, sin despedirme: me pesa pensar que los hay que morirán porque nadie llorará por ellos y que dejaría yo morir a lo que sea que aquí queda por que nadie me llorara

- Tal vez. Pero olvidas al absurdo. No hay razones, sólo excusas. Busca un motivo para vivir como cualquier otro; o para morir, que es lo mismo. O no lo busques. Y si lo encuentras, aunque sea el más grande, la vida es absurda y lo es más. Aún tú aquí, con el suelo y la eternidad vacía a tus pies, y con toda esa genial razón de tu parte, no eres más que un fragmento de locura. Bájate, porque la irrealidad desafía la lógica, y el tiempo es siempre lógico. Las Leyes que nos rigen no valen de anda frente al absurdo. Y tú podrías ser el absurdo más grande que haya jamás existido.

- No pedí serlo, ni pretendo desafiar a la Muerte.

- El mismo nacer y vivir es un desafío a la Muerte.

- Yo nací póstumo.

- Yo te veo vivo.

- Mis sueños han muerto.

- Los sueños son un capricho pasajero.

- El hombre sin sueños ya está muerto.

- El hombre sin sueños es un hombre sin miedo.

- ¿Y qué era Alonso Quijano sin Don Quijote? Un viejo moribundo, postrado. Algo penoso. Su mismo pasado le lloraba al contemplarlo. Le lloraba porque ya estaba muerto.

- Sólo los vivos se pueden permitir llorar por un loco patético.

- Apenas he vivido yo, y ya creo que no he vivido nada. Y ya creo que de la vida sólo se puede hablar en pasado.

- El pasado es un invento. Es una duda. Nada más que un trapo deshilachado de vidas que crees haber vivido.

- Si el tiempo que ha pasado supiera cuánto lo he querido, se procuraría un alma sólo para llorarme cuando me haya matado.

- ¿Cuando te hayas matado tú o cuando te haya matado el tiempo?

- Es lo mismo.

- No, no es lo mismo. Eres tú quien hace y deshace. Es cierto que nacemos y vivimos condicionados, pero eso no significa que no tengas nada de libertad. Tú eres algo debajo. Quítate ese traje de humano que llevas y sigue habiendo algo debajo.

Hacer y no hacer no es lo mismo. Haber hecho y soñar con haber sido valiente no es lo mismo. Vivir y morir son cosas distintas. Y lo sabes. Lo peor es que lo sabes. Sabes que no es todo más que una tontería, como una pataleta tremendista.

Tengo razón, y sé que estás seguro de que así es. De que desde el momento en que des el paso hasta el final, no harás más que arrepentirte. Arrepentirte de todo. Arrepentirte de no haber vivido.

- Yo sólo quiero llorar en paz. Por ese pobre Amor que nació muerto. Por ese sueño de Flor y Amor que nunca floreció. Pensar que puedes olvidar a alguien así... Eso es como tratar de recordar a quien nunca conociste.  

- Vaya... A veces pienso que el Amor es lo más importante aquí. Y a veces pienso que es lo único importante.

Adelante, desaparece si quieres. Vete. Eres como el tiempo odioso, que se fue y se lo lleva todo; un siempre "fue" que nunca "es".

- El hombre sólo odia un poco más de lo que ama a lo que odia. Yo quise al tiempo. Pero es un traidor. Al principio lo dejé hacer, y le dije que por favor me matara al final.

- Eres despreciable. Vete ya. No te arrepientas de no haber entendido jamás que el Tiempo, y el Recuerdo, y la Muerte, y los Sueños, sólo existen a veces.

- Si yo lo único que quiero es matarme ya, y olvidarme ya de todo esto.
De que se fue como yo lo haré,
sin despedirse. 

Se hizo el silencio.
Miró entonces el que estaba junto al vacío a su alrededor: la luz estaba apagada, y allí no había nadie. 

Miró al infinito: la distancia entre el piso del taburete y el suelo era muy poca. La soga se revelaba ahora una tira de tela débil, que seguro se rompería al forzarla. 

Qué tontería estaba haciendo.

Estaba cansado. Le pesaba el cuerpo.
Dejó al fin que lo inundara el sueño. Largo como era cayó sobre plumas y tela. Cerró los ojos.
Siempre se sueña al dormir, lo que ocurre es que casi nunca se recuerda nada. Y si se recuerda, no es más que una parcela de memoria, despreciable frente a la enorme extensión del sueño.

En lo sueños es todo momento, y el final nunca es importante.
Es la de los sueños una Ley que no es del Tiempo; una Ley que siempre de "es", nunca  de"fue"; ni de "será".


Son los sueños un vasto velo, y la realidad nada más que un fino desgarro, que puede ser curado.


 Dicebant

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