"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

viernes, 22 de junio de 2012



¡Hola de nuevo a todos!
Hoy os quiero hablar de un tema que me ha dejado demasiado impactada si es verdad que vivimos en el siglo XXI. Se trata de las viudas en la India, si tenéis un poquito de corazón se que esto que os voy a contar os va a impactar y creo que hombres y mujeres deberíamos de luchar porque este tipo de situaciones cambien.
Según Uma Chakravarty, sociólogo de la Universidad de Delhi, ser viuda en la India es sufrir "una muerte social".
La raíz del problema reside en lo que los sociólogos hindúes denominan residencia "patrilocal" - costumbre de las novias hindúes a emparentar con las familias de sus prometidos, llegando a romper lazos en su mayoría con las suyas propias. En muchos casos, especialmente cuando quedan viudas tempranamente, la mujer queda a merced de sus parientes políticos, cuyo principal interés tras la muerte del marido es el librarse de tener que cargar con el sustento de la viuda.
La fe hindú tiene prohibido que las viudas vuelvan a casarse. Y eso, en las zonas rurales, donde vive la mayor parte de los mil millones de habitantes de India, es ley. La última vez que quemaron viva a una mujer en la pira funeraria de su marido fue en 1999. Ahora ya no las queman, simplemente las abandonan a su suerte y las estigmatizan obligándolas a vestir el sari blanco, a cortarse el pelo y a no llevar ningún adorno, nada que brille en sus dedos, en sus muñecas ni en su rostro. Tienen prohibido acercarse a cualquier festejo público, incluidos los casamientos. La razón es reprimir los deseos sexuales de la viuda, no sea que se vea tentada a traicionar a su difunto marido. Ahí está el origen, pero la marginación de las viudas tiene mucho que ver con la comodidad de una nueva India que emerge nutrida por la televisión y en busca de poseer, para lo cual es menester compartir menos.
La preferencia de las familias indias por los hijos varones comienza desde el nacimiento y ha provocado millones de infanticidios de bebés niñas, al igual que sucede en China. Cuando crecen, las hijas suelen ser utilizadas para aumentar el estatus familiar con bodas arregladas entre familias y en las que las novias, por supuesto, nunca tienen derecho a elegir a sus parejas.La vida de la mujer que ha contraído matrimonio se pone al servicio del esposo y, si éste muere, la mujer pierde todos sus derechos. Mientras el hombre viudo puede volver a casarse y casi siempre cuenta con el apoyo de los hijos, las viudas deben permanecer de luto el resto de su vida. Aunque se hubieran casado siendo impúberes como Aduri Muni.
La tradición del mundo rural indio continúa siendo dar en matrimonio a las hijas cuanto antes y después esperar a que les llegue el primer periodo para enviarlas a la vivienda del marido. Cerca del 8% de las menores indias de entre 10 y 14 años están casadas y la cifra se eleva hasta el 50% cuando se considera a las adolescentes de entre 15 y 19 años.
Las mujeres, al enviudar, suelen desconocer que tienen derecho sobre las posesiones de sus maridos. Pero es que incluso las pocas que lo saben Si lo saben rara vez se atreven a reclamar tales derechos.
A diferencia de los varones indios, a las viudas no se les permite volver a casarse.
A diferencia de los varones indios, a las viudas se las despoja de sus derechos de propiedad.
A diferencia de los varones indios, a las mujeres, la condición de viudas les proporciona un status social y religioso de segundo grado.
A diferencia de los varones indios, las viudas reciben un escaso beneficio en el reparto de los bienes familiares, en los casos que reciben algo..
Cuando sus hijos las echan, inician un largo viaje hacia la ciudad sagrada de Krisna, donde podrán cantar en los "ashrams" por una rupia (0.0194 euros) al día. En muchas ocasiones lo que el marido les ha dejado es una chabola de barro que se deshace con las crecidas del río y las lluvias. Nadie les ayudará a reconstruirla, y, además, esas tierras son propiedad del Estado.
Mas de ocho mil viven en Vindavan, a 240 kilómetros de Delhi, un lugar conocido como la ciudad de las viudas. Llegan de todos los rincones de India a malvivir de la caridad y a cantar a Krisna, Esta pequeña ciudad es sagrada, uno de los lugares de peregrinación más importante de India. Ellas creen que morir aquí supone alcanzar la liberación instantánea. En sus calles polvorientas hay muchas "ashrams" para viudas que se mantienen con donativos.
. Si se les habla, todas sonríen, ninguna conoce su edad, muchas han olvidado cuánto tiempo llevan en Vindravan, y la mayoría procede de Calcuta. Sus historias son monótonas: "Yo tenía una choza de barro, pero el agua se la llevó", "nunca he ido a cobrar la pensión" o "fui una vez, pero no entendí".
(Historias en los tiempos)
Se que mucho se habrán quedado sorprendidos con esta historia y otros ni les interesara, pero no podemos cerrar los ojos ante estas injusticias ¡TODOS SOMOS PERSONAS!

Me despido hasta la semana que viene, un abrazo para todos enorme.

La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse.”
Jean Jacques Rousseau

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