Aspiro, a que no olvides el sabor de mis labios tras pasar por tu agotado cuerpo.
Deseo, que mis dientes se queden marcados en tu piel.
Poseo, la sabiduría de que me echarás de menos.
Siento, que mi imagen desnuda acuda a tu cabeza cuando otra se pose sobre tu cuerpo.
Saboreo, el amargo pesar que sentirás al verme.
Admiro, que la poca memoria que te quede no borre mis gemidos, ni con ellos, mis ganas de vivir.
Confío, que tus orgasmos no se repetirán con otra.
Ni los lugares decadentes donde nos abandonamos a sentir.
Te tengo, en la saliva que cubre mi piel.
Arañarás, con los dedos el granito de mis muslos.
Te acojerás, al consuelo de las uñas de mis pies.
Sueño, que cada noche se te escapará un suspiro, porque tanto esa como otras mil noches, no me hallarás en tu pecho.
Escapo a entender, cuánto pensarás en mi estridente risa.
Ni el motivo por el cual me alejaré.
No reconocerás, mis pechos en ninguna otra.
Terminarás, dentro de alguien, a mi, similar.
Ahogarás, tu húmeda lengua en alcohol, con ganas frustrantes de enjuagarte el sabor a mi.
Conozco, los otros besos que se toparán con tu boca. Aunque mi boca no te roce otra vez.
Pensarás, que me has olvidado, hasta que te encuentres sin quererlo con mi perfil.
Respirarás, el dulce humo de la muerte con tal de que no te vuelva a perseguir.
Imaginarás, a otros hombres disfrutando de mi.
Escucharás, entre los vaivenes de tus propias manos, mis chillidos ahogando tu nombre.
Arrancarás de tu pelo, mechones, con la esperanza de sacarme de allí.
Buscarás, sin percatarte, los miles de colores de mis ojos por ahí.
Despertarás, sudando excitado tras soñarte dentro de mi.
Morderás, tus puños por no morderme los labios.
Repetirás, en tu cabeza la imagen de cuando me dejaste ir.
Y maldecirás, mi ausencia si, al perderme, no vuelves a ti.
Deseo, que mis dientes se queden marcados en tu piel.
Poseo, la sabiduría de que me echarás de menos.
Siento, que mi imagen desnuda acuda a tu cabeza cuando otra se pose sobre tu cuerpo.
Saboreo, el amargo pesar que sentirás al verme.
Admiro, que la poca memoria que te quede no borre mis gemidos, ni con ellos, mis ganas de vivir.
Confío, que tus orgasmos no se repetirán con otra.
Ni los lugares decadentes donde nos abandonamos a sentir.
Te tengo, en la saliva que cubre mi piel.
Arañarás, con los dedos el granito de mis muslos.
Te acojerás, al consuelo de las uñas de mis pies.
Sueño, que cada noche se te escapará un suspiro, porque tanto esa como otras mil noches, no me hallarás en tu pecho.
Escapo a entender, cuánto pensarás en mi estridente risa.
Ni el motivo por el cual me alejaré.
No reconocerás, mis pechos en ninguna otra.
Terminarás, dentro de alguien, a mi, similar.
Ahogarás, tu húmeda lengua en alcohol, con ganas frustrantes de enjuagarte el sabor a mi.
Conozco, los otros besos que se toparán con tu boca. Aunque mi boca no te roce otra vez.
Pensarás, que me has olvidado, hasta que te encuentres sin quererlo con mi perfil.
Respirarás, el dulce humo de la muerte con tal de que no te vuelva a perseguir.
Imaginarás, a otros hombres disfrutando de mi.
Escucharás, entre los vaivenes de tus propias manos, mis chillidos ahogando tu nombre.
Arrancarás de tu pelo, mechones, con la esperanza de sacarme de allí.
Buscarás, sin percatarte, los miles de colores de mis ojos por ahí.
Despertarás, sudando excitado tras soñarte dentro de mi.
Morderás, tus puños por no morderme los labios.
Repetirás, en tu cabeza la imagen de cuando me dejaste ir.
Y maldecirás, mi ausencia si, al perderme, no vuelves a ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario