"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

viernes, 6 de junio de 2014

REPUBLICA O MONARQUIA. DEBATE.


1.Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo. VOLTAIRE

2.La libertad es un lujo que no todos pueden permitirse. OTTO VON BISMARK


Las calles se han inundado, como los medios de comunicación, del debate república o monarquía. Aprovechando que Juan Carlos I ha abdicado, que el príncipe aún no está proclamado, el pueblo quiere decidir.

El pueblo quiere decidir… que bonito suena, que bonita es la libertad y que difícil conseguirla. Cuando las calles de España entera se han llenado en el pasado de gente, véanse las huelgas generales, el NO a la guerra, el Nunca Mais, Etc. El gobierno no escuchó. No escuchó el bipartidismo que felizmente se ha establecido en el poder, poder que solo cambia como lo hacían liberales y conservadores tiempo atrás.

Este movimiento parece seguir la misma estela que los movimientos silenciados anteriormente, parece que nadie quiere oírlo y que los que se hacen eco de él son tachados, malamente, de republicanos. El debate erróneamente enfocado no es sobre república o monarquía, no es sobre corona o presidencia. El debate es sobre un pueblo soberano, sobre un pueblo que quiere ser escuchado por una vez o sobre un pueblo esclavo. Quiere elegir a su cabeza de estado. Quiere elegir su estandarte y su representación ¿Acaso una persona no elegida puede ser representativa? No, no se puede hablar por un pueblo que no te da su apoyo.

No caigamos en el error de defender a alguien por su preparación, miles de españoles están preparados y no tienen donde ejercer dicha preparación. No seamos demagogos y dejemos sin a alguien en un puesto por el mero hecho de ser ese alguien. Referéndum y soberanía, nadie pide más. El príncipe no me disgusta personalmente. Pienso que es una persona preparada, válgame la redundancia, como todos piensan. Pienso que puede desempeñar bien esa función, Así como también pienso que debo votar si quiero que sea él o no mi representante.
  
Los exiliados, los españoles jóvenes que están en el extranjero trabajando en su profesión porque aquí en España, país donde respetamos a los que están preparados, no hemos podido darle trabajo. Perdón, no hemos querido. ¿Vale más la sangre que la preparación? ¿Es más la aristocracia, de siglos anteriores, a la meritocracia de quien ha estudiado? ¿Cuántos no podrían estar preparados con esos recursos? ¿Cuántos tienen acceso a ellos? Felipe, estás preparado como lo están Alfonso, Ana o Patricia en Inglaterra o Alemania. Como lo está una generación sin presente pero con un país que no les dio cobijo y sustento. Felipe, futuro VI, gánate ese privilegio dando voz al mudo. Escuchando a un pueblo que aclama una votación. Es legítima la voz del pueblo, es legítimo el voto del pueblo. Así, nosotros daremos legitimidad al jefe del Estado.
  
Partidarios y opositores hablan, debaten y se sacan los ojos en los medios de comunicación. Medios cuyo fin solo es entretener a la gente, mientras miramos esos debates, mientras miramos esos enfrentamientos entre la izquierda y la derecha por nuestros televisores, mientras estamos en casa. No hacemos ruido, no nos escuchan, no estamos en las calles defendiendo el derecho constitucional del voto, del referéndum. Porque mientras les vemos a ellos no vemos el mundo y el pasado se hace presente.
  
Argumentan, entendidos en el tema, que el voto al bipartidismo, que la mayoría del bipartidismo es el voto a la monarquía. Cuando Cristina Cifuentes (representante del PP) ha reconocido que es republicana, cuando Antonio Miguel Carmona (representante del PSOE) ha reconocido que es republicano. Cuando en sus filas hay republicanos, cuando ese voto no es sobre este tema. Ellos han ganado, tienen mayoría pero no se votó en su plan electoral a la monarquía. Pero no se votó a lo que ellos, los entendidos en el tema,  quieren hacernos creer que votamos.

Los tiempos cambian y la mentalidad de la gente con ellos. Puede ganar la monarquía, podemos seguir siendo a partir de ahora un país con rey, como hasta ahora, pero dejen que seamos un país que eligió a su rey. O puede que gane la república. En todo caso, dejen que España decida ser quien quiera ella. Porque la libertad de un pueblo se mide en el valor de sus votos, no en el de sus derechos.

NI la sangre, ni el sexo, ni la piel pueden ser excluyentes en pleno siglo XXI. Hagan un referéndum y que entre todos elijamos el futuro de un país que en su presente está tambaleándose. Creemos juntos un mañana para que los que vamos y los que vendrán podamos ser alguien.

Elijan una de las dos frases que arriba os he dejado, elijan cual es vuestra libertad. Yo ya lo he hecho, yo creo en la decisión de un pueblo, sea cual sea ésta. 

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