1.Yo
no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted
pudiera decirlo. VOLTAIRE
2.La
libertad es un lujo que no todos pueden permitirse. OTTO VON BISMARK
Las calles se han inundado, como los medios de comunicación, del debate
república o monarquía. Aprovechando que Juan Carlos I ha abdicado, que el
príncipe aún no está proclamado, el pueblo quiere decidir.
El pueblo quiere decidir… que bonito suena, que bonita es la libertad y que
difícil conseguirla. Cuando las calles de España entera se han llenado en el
pasado de gente, véanse las huelgas generales, el NO a la guerra, el Nunca
Mais, Etc. El gobierno no escuchó. No escuchó el bipartidismo que felizmente se
ha establecido en el poder, poder que solo cambia como lo hacían liberales y
conservadores tiempo atrás.
Este movimiento parece seguir la misma estela que los movimientos
silenciados anteriormente, parece que nadie quiere oírlo y que los que se hacen
eco de él son tachados, malamente, de republicanos. El debate erróneamente
enfocado no es sobre república o monarquía, no es sobre corona o presidencia.
El debate es sobre un pueblo soberano, sobre un pueblo que quiere ser escuchado
por una vez o sobre un pueblo esclavo. Quiere elegir a su cabeza de estado.
Quiere elegir su estandarte y su representación ¿Acaso una persona no elegida
puede ser representativa? No, no se puede hablar por un pueblo que no te da su
apoyo.
No caigamos en el error de defender a alguien por su preparación, miles de
españoles están preparados y no tienen donde ejercer dicha preparación. No
seamos demagogos y dejemos sin a alguien en un puesto por el mero hecho de ser
ese alguien. Referéndum y soberanía, nadie pide más. El príncipe no me disgusta
personalmente. Pienso que es una persona preparada, válgame la redundancia, como
todos piensan. Pienso que puede desempeñar bien esa función, Así como también pienso
que debo votar si quiero que sea él o no mi representante.
Los exiliados, los españoles jóvenes que están en el extranjero trabajando
en su profesión porque aquí en España, país donde respetamos a los que están
preparados, no hemos podido darle trabajo. Perdón, no hemos querido. ¿Vale más
la sangre que la preparación? ¿Es más la aristocracia, de siglos anteriores, a
la meritocracia de quien ha estudiado? ¿Cuántos no podrían estar preparados con
esos recursos? ¿Cuántos tienen acceso a ellos? Felipe, estás preparado como lo
están Alfonso, Ana o Patricia en Inglaterra o Alemania. Como lo está una
generación sin presente pero con un país que no les dio cobijo y sustento.
Felipe, futuro VI, gánate ese privilegio dando voz al mudo. Escuchando a un
pueblo que aclama una votación. Es legítima la voz del pueblo, es legítimo el
voto del pueblo. Así, nosotros daremos legitimidad al jefe del Estado.
Partidarios y opositores hablan, debaten y se sacan los ojos en los medios
de comunicación. Medios cuyo fin solo es entretener a la gente, mientras
miramos esos debates, mientras miramos esos enfrentamientos entre la izquierda
y la derecha por nuestros televisores, mientras estamos en casa. No hacemos
ruido, no nos escuchan, no estamos en las calles defendiendo el derecho
constitucional del voto, del referéndum. Porque mientras les vemos a ellos no
vemos el mundo y el pasado se hace presente.
Argumentan, entendidos en el tema, que el voto al bipartidismo, que la
mayoría del bipartidismo es el voto a la monarquía. Cuando Cristina Cifuentes (representante
del PP) ha reconocido que es republicana, cuando Antonio Miguel Carmona
(representante del PSOE) ha reconocido que es republicano. Cuando en sus filas
hay republicanos, cuando ese voto no es sobre este tema. Ellos han ganado,
tienen mayoría pero no se votó en su plan electoral a la monarquía. Pero no se
votó a lo que ellos, los entendidos en el tema,
quieren hacernos creer que votamos.
Los tiempos cambian y la mentalidad de la gente con ellos. Puede ganar la
monarquía, podemos seguir siendo a partir de ahora un país con rey, como hasta
ahora, pero dejen que seamos un país que eligió a su rey. O puede que gane la
república. En todo caso, dejen que España decida ser quien quiera ella. Porque
la libertad de un pueblo se mide en el valor de sus votos, no en el de sus
derechos.
NI la sangre, ni el sexo, ni la piel pueden ser excluyentes en pleno siglo
XXI. Hagan un referéndum y que entre todos elijamos el futuro de un país que en
su presente está tambaleándose. Creemos juntos un mañana para que los que vamos
y los que vendrán podamos ser alguien.
Elijan una de las dos frases que arriba os he dejado, elijan cual es
vuestra libertad. Yo ya lo he hecho, yo creo en la decisión de un pueblo, sea
cual sea ésta.
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