Lo que nos hubieran contado.
Que cuando nuestros ojos se miraban había corriente.
Que tus gemidos eran mayores cuando acababan en mi vientre.
Que mi manera de besarte no era dulce, sino valiente.
Que éramos el primer parón de la mirada de la gente.
Que no contábamos el tiempo con los dedos, sino con uñas y dientes.
Que no pegábamos, que éramos diferentes.
Que teníamos al cargo a tu familia, que yo no era inteligente.
Que para qué tanto riesgo, que no era buena, era evidente.
Que la malvada bruja del cuento envidiaba mi suerte.
Pero que si éramos felices que adelante con tenerme.
Que tus gemidos eran mayores cuando acababan en mi vientre.
Que mi manera de besarte no era dulce, sino valiente.
Que éramos el primer parón de la mirada de la gente.
Que no contábamos el tiempo con los dedos, sino con uñas y dientes.
Que no pegábamos, que éramos diferentes.
Que teníamos al cargo a tu familia, que yo no era inteligente.
Que para qué tanto riesgo, que no era buena, era evidente.
Que la malvada bruja del cuento envidiaba mi suerte.
Pero que si éramos felices que adelante con tenerme.
Lo que nos contarán.
Que yo no era trigo limpio, que cómo habías osado.
Que llegaba y lo destruía todo a mi paso.
Que había conseguido que hicieras lo que no habrías imaginado.
Que me olvidaras, que sufrirías, pero no tanto como a mi lado.
Que me merecía todo lo malo que me hubiera pasado.
Que lo planeé incluso, que me divirtió planearlo.
Que lo tenía claro, que habías sido un peluche más, un peluche poco usado.
Que esto ya lo hice, seguramente en el pasado.
Que no inventáramos, que tu piel y la mía no eran para tanto.
Que el tamaño de mis risas era todo forzado.
¡Qué estaba actuando!
Que el cuento que vivimos era todo humo, fumado.
Que llegaba y lo destruía todo a mi paso.
Que había conseguido que hicieras lo que no habrías imaginado.
Que me olvidaras, que sufrirías, pero no tanto como a mi lado.
Que me merecía todo lo malo que me hubiera pasado.
Que lo planeé incluso, que me divirtió planearlo.
Que lo tenía claro, que habías sido un peluche más, un peluche poco usado.
Que esto ya lo hice, seguramente en el pasado.
Que no inventáramos, que tu piel y la mía no eran para tanto.
Que el tamaño de mis risas era todo forzado.
¡Qué estaba actuando!
Que el cuento que vivimos era todo humo, fumado.
Sólo quiero que comprendas, que lo que nunca entenderán, es lo que NO les hemos contado.
Mire.
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