Y al día siguiente te encontrarás recontando mis lunares, uno a uno.
Y a los tres días no recordarás el color de mis uñas.
A la semana, el rojo de mis labios desaparecerá de tu cabeza
Y el olor de mi cuello no recorrerá tu mente.
A la quincena, se te olvidará la tonalidad de mis ojos y el brillo de mi pelo. Tendrás recuerdos en blanco y negro.
Al mes, el tono de mi voz, tan sólo te llegará en el eco de mis orgasmos, y el sabor de mi lengua será como el de todas las señoritas que van siempre de noche y siempre van mojadas.
Al mes y medio, recordarás los malos momentos, las broncas, las lágrimas y ni hablar de la curva de mi sonrisa.
A los dos meses tan sólo me encontrarás en imágenes repentinas, que te atormentarán cuando cruces alguna esquina en la que me besaste o me hiciste el amor.
Y, a los dos meses y un día, recordarás vagamente mi nombre, mi figura y la curva de mis senos. No recordarás la sensación que te provocaba el verme y te liberarás de mi. Saldré de tu cabeza y el único pedazo de mi en ti, inconscientemente estará buscándome en cualquier otra sonrisa.
Mire.
Hay vacantes que no se pueden llenar...
ResponderEliminarSólo se adornan, como un trocito en el paraíso de mi infelicidad.