"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 23 de octubre de 2014

DISTIMIARIO



Hace unos días mi loquera, como bautizó una buena amiga a mi psicóloga, me dio el alta. Como la pobre ha tenido trabajo para aburrir durante estos siete meses, y se lo ha currado a conciencia, le regalé un libro en nuestra última sesión. A raíz de ello he caído en la cuenta de que nunca he comentado nada, en este blog, de una de las escritoras que más he leído, AMÉLIE NOTHOMB, así que aprovecho la ocasión para hablar sobre COSMÉTICA DEL ENEMIGO (Anagrama, 2003).

Lo habré regalado ya unas tres veces, porque la Nothomb es de esas autoras que suele resultar interesante para todo tipo de lectores. Su escritura es sencilla (exceptuando quizás su primera novela, Higiene del asesino) y sus novelas son cortas, dos características importantes si te decides a obsequiar a alguien con un libro. Además, tiene mucha personalidad, es  reconocible cuando la lees, y sus temas, así como el tratamiento de los mismos, contienen puntos de vista muy originales.

A mí me ha encandilado durante años y sus libros rara vez me dejan indiferente. He disfrutado mucho con su autobiografía novelada, absurda y deslumbrante, que puedes descubrir en títulos como Estupor y temblores, Metafísica de los tubos o Ni de Eva ni de Adán, y también con sus relatos de ficción, como este Cosmética del enemigo. Su obra es interesante, muy rica y funciona a varios niveles: por un lado, permite una lectura de entretenimiento, y, por otro, si profundizas, te encuentras con una autora culta, reflexiva y de gran capacidad analítica.

Hace quince días hice un comentario sobre Las partículas elementales y dije que Houellebecq, aunque me fascina, es de esos autores que no me atrevo a recomendar. Con Amélie Nothomb no tengo ese problema, es una escritora siempre sorprendente y aconsejo su lectura sin reservas.

Que disfrutes.

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