"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

jueves, 4 de diciembre de 2014

DISTIMIARIO



Voy a hacer trampa. Lo decido así, de antemano. Normalmente he visto una película o estoy leyendo un libro, o uno antiguo se cruza circunstancialmente en mi camino, y los uso para exponer algo que me interesa. En este caso, lo hago al revés, voy a contar algo y utilizo BLADE RUNNER (Ridley Scott, 1982) como señuelo.

Le he estado dando vueltas a la inocencia que se pierde en el campo creativo según va pasando el tiempo, esa que dejas en el camino cuando te profesionalizas como músico o, probablemente, como pintor o escritor. En realidad se pierde en ámbitos creativos o en cualesquiera otros de la vida; y ya sé que las reglas del juego son así, que hay que asumirlas y que sólo puedes tratar de que las circunstancias no lleguen a dejarte inmovilizado, pero, lo cierto, es que la vida a veces pierde su color porque hay un montón de cosas que ya las has vivido y que, en su reiteración, dejan de tener aliciente.

Una buena profesora mía, Marisa Mañana, me dice que el primer juego inocente de la creación se desvanece y que resulta irrecuperable. Y es verdad, yo lo he vivido en mi oficio de músico. Pasa también con los placeres estéticos o artísticos. Cómo envidio a esa gente que aún no ha visto Blade Runner o que no ha leído EL NOMBRE DE LA ROSA (Umberto Eco, 1980), por poner otro ejemplo de los que me marcaron en mi juventud. El primer visionado de la película de Scott, a mitad de los ochenta y con mis amigos de entonces, no se volverá a repetir. ¿Cuántas veces la habré vuelto a ver desde entonces?, ¿unas veinte? Muchas estupendas, pero ninguna igual que aquella.

Como dice el proverbio árabe: “Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada”. La  guerra contra el tiempo la tenemos perdida, pero ¿podemos ganar alguna batalla? Probablemente sí, cuando aprendemos a saborear el camino.

Que disfrutes.


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