Pierdo el YO cuando se trata de TI, y mis conjugaciones se convierten en primera persona del plural, nosotros, nosotros, NOSOTROS... Y cada vez que pronuncio esa palabra muere algo en mi, algo de mi ego, algo de mi personalidad, lo noto morir, pero me compensa por TI, por nosotros.
Y TU pena...TU estúpida e inexistente pena nos arrastra...me deja desarmada, me maltrata, degolla y ahorca hasta que TÚ eres todo lo que me preocupa, que no tengas pena, que no sea por mi culpa, y me olvido del YO para TI, para darle importancia a tu TÚ.
Me ahogo, cuando te veo llorar, mi propio yo muere un poco más, se hunde para no relucir, porque son más difíciles de tragar esas lágrimas saladas, que mi propio ser, más fácil es de tragar el cemento a TU propia melancolía, TU propio dolor, y yo desaparezco. Me desmerezco, doy pie a TU poder, a mi sumision y me dejo de lado, me olvido de mi, por TI, por un tóxico NOSOTROS que no deja más que una mancha roja en mis ojos cada vez que reprimo un deseo por no verte sufrir.
Y acabo vomitando palabras y dolores, acabo sangrando petróleo de lo mucho que he aguantado, ha sido la manera que tiene mi propio yo de rajarme huyendo, salir corriendo y, muriendo, porque no puedo más, no puedo más con TUS llantos, ni con TU chantaje frío y calculado, rompes con los huesos que te he regalado, MI sonrisa se torna llanto, y sangro por las comisuras gritos desolados, no puedo ser invisible por más tiempo y MIS propias piernas tiemblan y gritan ¡YO! ¡MI! ¡ME! ¡CONMIGO! Y arrancándome esa capa color carne de MI propio cuerpo y sudor de MIS entrañas, tirando de los esputos de MI cólera, por fin pude escupir frases: ¡YO NO quiero!, ¡NO puedo más!, ¡ME voy!, ¡MI vida!, ¡MIS amigos!, ¡MI azul!, ¡YO sola!, ¡YO conmigo¡
Y acabo vomitando palabras y dolores, acabo sangrando petróleo de lo mucho que he aguantado, ha sido la manera que tiene mi propio yo de rajarme huyendo, salir corriendo y, muriendo, porque no puedo más, no puedo más con TUS llantos, ni con TU chantaje frío y calculado, rompes con los huesos que te he regalado, MI sonrisa se torna llanto, y sangro por las comisuras gritos desolados, no puedo ser invisible por más tiempo y MIS propias piernas tiemblan y gritan ¡YO! ¡MI! ¡ME! ¡CONMIGO! Y arrancándome esa capa color carne de MI propio cuerpo y sudor de MIS entrañas, tirando de los esputos de MI cólera, por fin pude escupir frases: ¡YO NO quiero!, ¡NO puedo más!, ¡ME voy!, ¡MI vida!, ¡MIS amigos!, ¡MI azul!, ¡YO sola!, ¡YO conmigo¡
Y así pude deshacerme del tú, pero también del nosotros. Un daño colateral comparado con MI agonía. Y, aunque YO lo vaya a echar de menos, me doy cuenta de que el YO es más importante, de que la sangre, MI sangre, tiene derecho a fluir por MIS venas y a no ahogarse, quedándose quieta en mitad de la carretera de tus mejillas.
"Cuando lloras, sangro". Y, ahora que yo no sangro, YOras.
"Cuando lloras, sangro". Y, ahora que yo no sangro, YOras.
Mire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario