"El corazón del hombre necesita creer algo, y cree mentiras cuando no encuentra verdades que creer."
Mariano José de Larra.

domingo, 29 de junio de 2014

Dos colegas en un banco del parque fumándose un porrillo...

Hay dos colegas en un banco del parque fumándose un porrillo, cuando uno de ellos se dirige al otro y le dice:

-¿Conoces esa sensación de vacío interno?
No me refiero a cuando tienes ganas de comer y te entra el hambre, o a las ganas de comer algo por antojo para matar el gusanillo. No me refiero a ese vacío.
Hablo de ese sentimiento de vacío que es generado por tu voz interior. Ese Pepito Grillo que te susurra dentro de ti, diciéndote que no encuentras ni razón ni propósito a tu presencia en tu vida. Aún teniéndolo todo para ser feliz.

Tienes una familia que se preocupa por tí aunque te alejes de ellos, o te enfades con ellos. Tienes como mínimo un amigo con el que reirte de un par de idioteces. Un colega con el que no te faltará un plan por la tarde.

Eso sin entrar en el terreno económico del que depende el bienestar físico, ahí entraría el decir que tienes una cama en la que dormir, una sábana con la que arroparte. Ropa para no ir desnudo. Un techo que te refugie de la lluvia. Y no te faltará un plato de comida caliente al día. Y no nos olvidemos de la taza del water, que también es muy necesaria.

Pero a lo que quiero llegar, es que aún teniendo gente con la que estar y tus necesidades básicas de supervivencia puedan estar más o menos solucionadas... aún así... sigues pensando hacia tus adentros que quieres más. Que te falta algo que no te ofrece el resto de la existencia y hace que lo antes comentado signifique poco o nada. Y de ahí, que sientas ese vacío porque no consigues que tu realización como persona se vea completa. Que tienes que dar algo más al resto para dártelo a tí mismo.

No encuentras la razón, el núcleo de la pregunta, el propósito de que tú estes hoy y aquí. Es decir, el propósito de tu vida.

Si no lo sabes y no lo encuentras (o no lo buscas), si no tienes una meta que alcanzar ¿qué te queda? ¿calentar un asiento en frente de una pantalla esperando a que alguien te diga algo? y es ahí justo cuando te sientes vacío.

Y ni encontrando a Dios, ni fumandote este porro, ni lléndote de fiesta, ni estando con tu novia consigues dejar de sentirte así

Y te darás cuenta de que no te quedan más salidas que, o bien, ponerte en pie y enfrentarte a tu reflejo del espejo y encontrar tu camino en la vida para sentirte realizado dejando atrás las críticas del resto, o también seguir ahí, esperando a las uvas del año que viene con un vacío cada vez más grande.

¿Has sentido alguna vez eso?
 -Creo, que le has dado demasiados tiros a este canuto.

-...- (tras unos segundos de silencio suena un pedo).
-¿?
-¡Anda mira! No era un vacío, era un pedo. ¡Bah! Pásate la chusta.

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