Y me dejas en vela, pendiente de la llama y del aire de la ventana.
Me dejas en calma, cuando tu boca húmeda me vuelve a rozar el corazón.
Me dejas vacía, cuando tu mano me suelta.
Me haces romperme, cuando veo tus ojos romper.
Me asustas, con tus dudas, con tus silencios, si no veo esa tinta azul.
Me siento feliz cuando nadie nos escucha.
Me siento revivir cada vez que te veo, allí, esperándome.
¿Me sientes nerviosa? ¿Cada vez que tus yemas me rozan el sujetador?
Me siento perdedora, cuando ya no quieres jugar más conmigo a esto del "amor".
Me tientas con tus arrancados besos cuando te odio y no puedo más.
Me arrastras a los ascensores con tus manos bajo mis faldas y tu lengua sobre mi oído.
Me cansas y te canso y nos cansamos de necesitarnos.
Me rindo, y fácilmente te pierdo, antes de perderme yo.
Te pido que de este "juego" hagamos "vicio", y de este "vicio" hagamos "amor".
Pero no lo llamemos "amor", que eso siempre asusta, eso siempre sale mal. Llamémoslo "juicio".
Pero en este "juicio" no existirán jurados, nadie que juzgue.
Me prepararé mis argumentos para nuestro "juicio", tú prepárate los tuyos.
En el "juicio" los que importan son dos.
Pero aquí, en nuestro "juicio" no existirán denunciante ni denunciado, no existirán ni inocente ni culpable.
Por una vez estaremos los dos a la par, en esto nuevo, nadie más.
Te reto a que ganemos nuestro "juicio" perdiéndolo entre los dos.
Mire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario